Bienaventurados los mansos
y los limpios de corazón
Tercer Jueves de Cuaresma
28 Feb 08

Mateo 5, 5

“Bienaventurados los mansos porque ellos poseerán en herencia la tierra”.
Salmo 23

El Señor es mi pastor,
nada me falta.
En prados de hierba fresca
me hace reposar,
me conduce junto a fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.

Me guía por el camino justo,
haciendo honor a su Nombre.
Aunque pase por un valle tenebroso,
ningún mal temeré,
porque Tú estás conmigo.
Tu vara y tu cayado me dan seguridad.

Me preparas un banquete
en frente de mis enemigos,
perfumas con ungüento mi cabeza
y mi copa rebosa.
Tu amor y tu bondad me acompañan
todos los días de mi vida;
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.

Mateo 5, 8
“Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios”.
Salmo 14

Señor, ¿quién puede hospedarse
en tu tienda y habitar en tu monte santo?

El que procede honradamente
y practica la justicia,
el que tiene es sincero en su interior
y no calumnia con su lengua.

El que no hace daño a su prójimo
ni difama al vecino,
el que considera despreciable al impío
y honra a quienes son fieles al Señor.

El que no retracta lo que juró
aunque resulte perjudicado,
el que no presta dinero a usura
ni acepta soborno contra el inocente.

Quien así procede, vivirá siempre seguro.