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Bienaventurados los mansos
y los limpios de corazón |
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Tercer Jueves de Cuaresma |
28 Feb 08 |
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“Bienaventurados los mansos porque ellos poseerán en herencia la tierra”. |
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Salmo 23
El Señor es mi pastor,
nada me falta.
En prados de hierba fresca
me hace reposar,
me conduce junto a fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.
Me guía por el camino justo,
haciendo honor a su Nombre.
Aunque pase por un valle tenebroso,
ningún mal temeré,
porque Tú estás conmigo.
Tu vara y tu cayado me dan seguridad.
Me preparas un banquete
en frente de mis enemigos,
perfumas con ungüento mi cabeza
y mi copa rebosa.
Tu amor y tu bondad me acompañan
todos los días de mi vida;
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.
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| Mateo 5, 8 |
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“Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios”. |
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Salmo 14
Señor, ¿quién puede hospedarse
en tu tienda y habitar en tu monte santo?
El que procede honradamente
y practica la justicia,
el que tiene es sincero en su interior
y no calumnia con su lengua.
El que no hace daño a su prójimo
ni difama al vecino,
el que considera despreciable al impío
y honra a quienes son fieles al Señor.
El que no retracta lo que juró
aunque resulte perjudicado,
el que no presta dinero a usura
ni acepta soborno contra el inocente.
Quien así procede, vivirá siempre seguro.
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