Quiero convertirme, Señor,
y ya sé lo que significa cambiar mi corazón.
Quiero convertirme y poder
morir contigo el Viernes Santo
y celebrar, junto a Ti, la nueva vida.
Estamos en Cuaresma, mi Dios.
Reconozco que soy una persona
tremendamente débil.
Reconozco que fallo muy a menudo,
a veces inconscientemente y otras no.
Reconozco mis errores,
mis egoísmos, mi individualismo,
mi insolidaridad.
Reconozco mi falta de interés
para acercarme a ti cada día y
dejar que cuestiones mi existencia y mi
manera de vivir.
Reconozco que a veces paso de todo
y voy a lo mío, sin hacer caso a nadie,
ni a mi familia, que me quiere, ni a mis
verdaderos amigos, los que buscan mi bien.
Reconozco que a veces me refugio en
la comodidad y en la superficialidad,
mirando a otro lado cuando veo que
alguien puede necesitar mi ayuda.
Soy consciente de mis pecados.
Y, aunque a veces parezca lo contrario,
sí que me importa ser así.
Me arrepiento, mi Dios, de olvidarte.
Quiero pedirte perdón.
Quiero que des la vuelta a mi corazón
y lo conviertas en un corazón nuevo,
rebosante de esperanza,
de entrega, de amor, de Ti.
Quiero que esta Cuaresma sea
la de mi renacer a la vida.
Quiero poder morir y resucitar contigo.
Cambia mi corazón, Señor,
te lo pido con todas mis fuerzas.
Amén. |