Quiero estar alegre, Señor,
vivir alegre y contagiar alegría.
En el mundo hay muchos rostros
que pasean una tristeza infinita
y que restan energía
a los que vivimos cerca.
Yo quiero ser alegría
para los demás.
Para mis compañeros y amigos
que a veces necesitan
una sonrisa que relaje
sus nervios y sus miedos.
Alegría para mi familia
que se preocupa por tantas cosas,
por los problemas diarios
que hay que afrontar.
Ser alegría de la buena.
No sólo una sonrisa fácil,
sino el gozo profundo
que contagia ganas de vivir,
ilusión y esperanza.
Contigo quiero mirar la vida
desde su lado positivo
y ayudar a otros a descubrirlo.
Gozar con un gesto, un detalle,
una palabra o una mirada.
Quiero vivir alegre, Señor,
y sé que si vivo el gozo desde dentro
se contagiará a los demás
en pequeñas ondas concéntricas
que llegarán lejos
hasta conseguir un mundo
más alegre, mas feliz.
Contigo es más fácil, Señor.
Sé que lo harás en mí. Amén.
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