María: mujer, madre y creyente
El ejemplo de fidelidad de una mujer única

   Comenzamos mayo, el mes de las flores, el mes de María. En este mes queremos poner a María en el centro de nuestra mirada. Y fundamentalmente, teniendo como marco de referencia el tiempo pascual en el que estamos, queremos profundizar en el significado de María como mujer, madre y creyente. Y todo esto lo vamos a hacer con una visión práctica, es decir, buscando como vivir cuanto vamos a ver. Se trata de dejarnos impactar por su figura para que en nosotros se refleje algo de lo que María fue y vivió.

   Así, de la mano de María, mujer creyente y arriesgada, mujer comprometida con la gente de su tiempo, mujer disponible con los más necesitados, vamos a recorrer este hermoso camino.

MUJER

   María fue una mujer sencilla de su tiempo que vivió bajo la esperanza de la venida del Mesías. Fue una mujer alegre, constante, feliz, luchadora, fuerte; una mujer que estaba atenta a la vida y a las necesidades de los demás.

   «Hubo una boda en Caná de Galilea. La madre de Jesús estaba invitada, al igual que Jesús y sus discípulos. Se les acabó el vino, y María le dijo a Jesús: “No les queda vino”. Jesús respondió: “Mujer, mi hora aún no ha llegado”. María dijo a los criados: “Haced lo que Él os diga”.» (Jn 2,1-5)

   María va de boda como una mujer más de su tiempo, allí se encuentra con su Hijo y disfruta de su compañía. Está alegre y feliz porque de nuevo puede estar junto a Él. En la boda habla con todo el mundo, se relaciona con todos, y percibe las necesidades y agobios de los demás (no tienen vino). Por eso actúa y le pide a Jesús que haga algo.

   María nos enseña a vivir en constante alegría, a ver la realidad de nuestro mundo y a poner soluciones (“Haced lo que Él os diga”).
      — ¿Soy capaz de relacionarme con los demás sin problemas?, ¿a qué tipo de gente rechazo?
      — ¿Estoy atento a las necesidades de los demás o más bien voy a mi ‘bola’?

MADRE

   María fue madre de Jesús. Luchó por sacar a su familia adelante, no dudó de su Hijo en ningún momento, lo acogió, lo respetó y lo amó.

   «Cuando se marcharon, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y quédate allí hasta que yo te avise; porque Herodes va a buscar al niño para matarlo”. José se levantó, tomó al niño y a su madre y partió a Egipto.» (Mt 2,13-15)

   ¡Qué duro es tener que dejarlo todo —incluida tu casa y tu familia— porque corres peligro! ¡Qué duro es saber que a tu hijo lo quieren matar! Pero María no se achica, hace de tripas corazón y marcha hacia Egipto dispuesta a sacar a su familia adelante, lo que importa es su niño y el deseo de que crezca feliz y sano. Por eso la huida y la estancia en Egipto se convierte para María en un momento de lucha interior y de lucha por sobrevivir, pero ella lo hace porque confía en Dios y porque lo que más le importaba realmente era que su niño estuviera a su lado.
      — ¿Qué es lo que me importa realmente en la vida?, ¿lucho por conseguirlo?

   Pero María también es nuestra madre. Jesús en la Cruz nos la ha entregado. Jesús quiere que aprendamos de María a ser perseverantes en la oración, a saber que lo más importante es hacer la voluntad de Dios, y nos enseña a cumplirla en el día a día.

   «Junto a la cruz de Jesús estaban su madre […] Jesús, al ver a su madre junto al discípulo a quien tanto amaba le dijo: “Mujer ahí tienes a tu hijo” Luego dice al discípulo: “Ahí tienes a tu madre”. Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa.» (Jn 19,25-27)

   Jesús en la cruz está destrozado, y María, su madre está con Él. No puede abandonarlo en el sufrimiento, aunque ella misma se sienta destrozada. Lo que importa en ese momento es animar y levantar a su Hijo. María se mantiene firme al pie de la cruz, afrontando con gran entereza esa situación.
      — ¿Cómo afronto los problemas de mi vida?
      — ¿Estoy al pie de la cruz o huyo de los problemas?
      — ¿Soy capaz de ver la voluntad de Dios en el sufrimiento ajeno o en el mío propio?

CREYENTE

   María desde el primer momento se fía de Dios, de su proyecto para con ella. Así su camino de Fe va pasando por distintas etapas: alegría, turbación, confusión, esperanza; para al final convertirse en la mujer fuerte que sostiene y anima la Fe de los discípulos.

   «Todos perseveraban en la oración con algunas mujeres, con María la madre de Jesús» (Hch 1,14)

   María está con los discípulos, se reúne con ellos y les enseña a seguir creyendo en Dios, les anima en su pobre Fe. La mujer fuerte del Evangelio sigue luchando para que los otros, para que nosotros no nos desalentemos en nuestra vida. Es capaz de ver su camino de Fe y de descubrir que a pesar de todo Dios siempre a esta con ella. Se sigue fiando de Dios y se compromete con la nueva realidad que le toca vivir. Dios se convierte en lo más importante en su vida y nos enseña a orar.
      — ¿Soy persona de oración?
      — ¿Me fío de Dios?, ¿cuenta Dios en mi vida?
      — ¿Cómo es mi camino de Fe?, ¿me puede ayudar María en ese camino?
      — María porque cree y se fía de Dios se compromete con la realidad de su tiempo. ¿A qué estoy dispuesto/a a comprometerme a partir de ahora?

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