Jun 07
 
 
Cuando el saber no tiene lugar
Sabes leer, ellos no. Podemos cambiarlo

   Este mes, uniéndonos a la campaña solidaria de Manos Unidas, queremos pararnos a pensar cómo es nuestro compromiso cristiano con los más desfavorecidos. Dicha campaña tiene como lema: “Sabes leer, ellos no. Podemos cambiarlo”. Con este lema Manos Unidas quiere abrir un nuevo ciclo de campañas en el que se tengan presentes los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU.

   En el año 2000, al final de la Cumbre del Milenio, 191 Estados miembros de Naciones Unidas escribieron la denominada Declaración del Milenio. Los compromisos se recogieron en los mencionados Objetivos, que para el año 2015 pretenden: 1) erradicar la pobreza extrema y el hambre, 2) lograr la enseñanza primaria universal, 3) promover la igualdad entre géneros y la autonomía de la mujer, 4) reducir la mortalidad infantil, 5) mejorar la salud materna, 6) combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades, 7) garantizar la sostenibilidad del medio ambiente y 8) fomentar una asociación mundial para el desarrollo.

 
   
 

   Este año, como recoge el lema de la campaña, se va a trabajar el segundo objetivo: “lograr la enseñanza primaria universal”, es decir, que todos los niños/as del mundo en el 2015 estén escolarizados y puedan terminar la educación primaria. Esta misión es posible si todos nos ponemos manos a la obra.

   El lema escogido para la campaña nos ayuda a reflexionar sobre el tema, haciéndonos caer en la cuenta de que en nuestro mundo hay muchos niños en edad escolar que no saben ni leer, ni escribir; niños que no tienen ni tan siquiera la posibilidad de ir a la escuela porque sus vidas están dedicadas a cuidar de sus hermanos más pequeños hasta que pueden salir a trabajar para conseguir un jornal con el que contribuir al sostenimiento familiar.

   Esta situación, que se está dando en gran parte de nuestro mundo, no puede dejarnos indiferentes ya que todos tenemos algo que decir, algo que aportar. ¿Cómo no dejarnos interpelar, en conciencia, por la situación del mundo respecto a este reto de la educación y la alfabetización universal? Quizás, un buen punto de partida puede ser que nos paremos a pensar: ¿qué hago yo por los demás?

   Los datos se muestran contundentes: hay más de 130 millones de niños que deberían estar cursando la enseñanza primaria pero que al no asistir a la escuela están siendo privados de su derecho a la educación. La mayoría de estos niños pertenecen a hogares pobres, cuyas madres, con frecuencia, tampoco han recibido educación formal. Se trata, por tanto, de una cadena de desigualdad que se prolonga generación tras generación.

   Además cuando se da esta falta de educación entre las niñas los perjuicios sociales son mucho mayores, ya que como dice un proverbio africano, “educar a un niño es educar a una persona, educar a una niña es educar a una familia”.

   Manos Unidas en sus proyectos de este año se va a centrar en tres países fundamentalmente: Sudán, Ecuador y Camboya. Ellos necesitan de nosotros. Nuestros hermanos más pobres nos están pidiendo una vez más un gesto de solidaridad que les ayude a romper con sus estructuras de pobreza. Sólo con estos gestos podremos vivir la justicia y la caridad en nuestra Aldea Global.

   ¿Qué podemos hacer? Sin duda es mucho, pero podemos comenzar por aportar parte de nuestro tiempo y dinero a esta Campaña, así como sensibilizarnos y sensibilizar a los demás de que otro mundo es posible si cada uno aportamos nuestro pequeño granito de arena.

   ¿Te atreves? Una vez más se nos llama a sacar lo mejor de nosotros mismos. Así lo hizo Jesucristo que paso por el mundo haciendo el bien. Él es quien nos llama a compartir con el hermano sufriente. Escuchémosle, hagamos lo que Él hizo, pasemos por la vida haciendo el bien para corregir las estructuras injustas que generan necesidades en la vida de nuestros hermanos.

   Ojalá que esta campaña sirva para recordarnos que necesitamos seguir comprometiendo nuestra vida a favor de los demás.