Ya estamos en Diciembre, y en este mes a nivel de Iglesia celebramos varias cosas importantes que no se nos pueden pasar por alto porque marcan nuestro caminar cristiano… Como Iglesia, en este tiempo vamos a vivir: el Adviento, la Inmaculada y la Navidad. Tres hechos que marcan nuestro ser cristiano, y que nos aportan una serie de actitudes que tenemos que poner en juego en este tiempo para continuar en nuestro seguimiento a Jesús.
El 2 de Diciembre comenzamos el ADVIENTO, empezamos con alegría y júbilo un nuevo año litúrgico (el ciclo A); en este tiempo se nos invita a vivir gozosamente la espera del nacimiento de Jesús, tenemos cuatro semanas para prepararnos para ello. En cada semana encenderemos una vela que nos recordará que ya queda menos para la venida de Jesús. La espera es alegre, entusiasta, con ganas de querer cambiar algo de nuestra vida para acoger con cariño al Niño que nace en Belén… Pero no nos podemos quedar solamente en la alegría sino que hay que dar un paso más, como cristianos sabemos (y debemos) descubrir que más allá de nuestras narices hay gente que lo pasa mal, familias que no van a pasar unas Fiestas tan buenas como las nuestras porque no tienen, porque tienen una situación difícil, porque lo están pasando mal… y es ahora, en este tiempo cuando (al querer cambiar nuestro corazón) debemos acudir a ellos y echarles una mano…
El Adviento es un tiempo de esperanza… pues que lo sea para todos esas personas que viven a nuestro lado y que nos necesitan, seamos esperanza para ellos… Una esperanza acogedora, cercana, compartiendo lo mejor de nosotros, poniéndonos en camino… Que en este tiempo de Adviento seamos capaces de descubrir que Jesús va a nacer en muchas de nuestras realidades duras y que nosotros podemos ir a echarle una mano… El 8 de Diciembre celebramos la Inmaculada, María, la mujer de la esperanza gozosa nos ilumina una vez más en nuestro camino cristiano. Ella está esperando con alegría la Venida de su Hijo, y nos invita a cada uno de nosotros que seamos capaces de dar la vida por Él, de acoger la vida tal y como viene, pero acogerla no de cualquier forma sino con alegría, con sensibilidad, con cariño… Que María la mujer llena de gracia nos ayude y nos estimule a saber acoger a los más necesitados de nuestra sociedad, de nuestro entorno, de nuestra familia… Y por fin el 24 de Diciembre a las 12 de la noche celebramos el Nacimiento de Jesús, de Nuestra Vida… y lo acogemos como aquellos pastorcitos de Belén que no tenían nada que ofrecerles nada más que sus propias vidas… hagamos lo que diría San Ignacio de Loyola, ponernos a sus pies como “esclavitos indignos” que ante su Nacimiento no tenemos más que ofrecer nuestra pobre vida que simplemente desea ser suya.
Adoremos en silencio este misterio, dejémonos llenar del ambiente de Belén y descubramos que Jesús sigue pidiéndonos acogida en las realidades de nuestro mundo, que nos pide compromiso desde lo que somos, desde nuestra pobreza…Él fue el primero que se hizo pobre por nosotros…
FELIZ ADVIENTO
FELIZ DIA DE LA INMACULADA
FELIZ NAVIDAD |