Nov 08
 
 
La Iglesia en campaña
Día de la Iglesia Diocesana

   Un año más, el Día de la Iglesia Diocesana nos invita a tomar conciencia de nuestra pertenencia a una gran comunidad de creyentes que toma rostro concreto en las diversas comunidades de la Diócesis a la que pertenecemos. La Iglesia, la Santa Madre Iglesia, es también esta Iglesia cercana donde cada uno de nosotros hemos sido bautizados y en la que cada domingo la fe bautismal se fortalece en la celebración de la Eucaristía, de forma que podamos ser testigos de esa fe en medio de nuestro mundo.

   ¡Ser testigos de la fe de la Iglesia, de nuestra Iglesia, de tu Iglesia! Y es que no podemos darle la razón a aquellos que piensan que la fe pertenece al mero ámbito de lo privado. No. La fe cristiana tiene vocación pública; y la tiene, no porque pretenda ocupar un espacio que no le pertenece, sino porque es expresión del compromiso del cristiano y de la comunidad cristiana por vivir según el plan de Dios para los hombres. ¿Qué tipo de cristianos seríamos si en nuestro comportamiento no se notase para nada la influencia de los valores evangélicos? ¿De qué seríamos testigos si sólo "viviésemos" nuestra fe en la casa y en el templo?.
 
     
 

   Aprendamos, por ejemplo, de san Pablo, del que estamos celebrando los dos mil años de su nacimiento.Tú eres testigo de la fe de tu Iglesia. Día de la Iglesia Diocesana 2008. www.protantos.es El papa Benedicto XVI nos invita a tenerlo como espejo en el que fijarnos para ser buenos testigos del Evangelio: Queridos hermanos y hermanas, como en los inicios, también hoy Cristo necesita apóstoles dispuestos a sacrificarse. Necesita testigos y mártires como san Pablo: en tiempo perseguidor violento de los cristianos, cuando en el camino de Damasco cayó en tierra, cegado por la luz divina, se pasó sin vacilaciones al Crucificado y lo siguió sin volverse atrás. Vivió y trabajó por Cristo; por él sufrió y murió. ¡Qué actual es su ejemplo!... Vemos que su compromiso sólo se explica con un alma verdaderamente fascinada por la luz del Evangelio, enamorada de Cristo, un alma basada en una convicción profunda: es necesario llevar al mundo la luz de Cristo, anunciar el Evangelio a todos.

   La Iglesia necesita, por tanto, de nuestro testimonio. Y de nuestro compromiso con ella. Porque no basta sólo con ser buenos cristianos, sino que hay que ser también buenos hijos de la Iglesia, que la aman, y la defienden, y se sienten agradecidos por todo lo que han recibido de ella... Una Iglesia a la que debemos sostener para que siga llevando a cabo su labor sin depender de ningún otro poder que no sea el de Cristo el Señor.

   Vamos, por tanto, a ponernos en marcha. Apoyemos la labor y las actividades de nuestra parroquia, de nuestra Diócesis, de la Iglesia española y universal, y hagámoslo también con nuestro apoyo económico. Así aseguraremos que el amor de Dios será efectivo y real en el rostro de todos los hombres y mujeres de nuestro tiempo gracias a la acción de la Iglesia.

Enrique Galán Ruedas

¿Por qué colaborar con la Iglesia?

   La Iglesia, cada uno de los cristianos, también los que no lo son, realiza una labor, muchas veces callada, en medio de nuestra sociedad. A la vista está la gran labor social que realiza con enfermos, solos, ancianos, abandonados, drogodependientes, niños... Además, gran parte de los bienes culturales que, siendo propiedad de la Iglesia, no lo es en sentido estricto, sino que es patrimonio del pueblo de Dios, de tantas generaciones como ha habido que han creído en Dios. Ellas han ido dándole a Dios lo mejor de sus vidas y también de sus recursos: iglesias, pinturas, esculturas... Por eso, también la invitación a los no creyentes.

¿A qué dedica la Iglesia los recursos económicos que recibe?

   El mayor patrimonio de la Iglesia son las personas. Unas, las que desde la fe, entregan su vida, por amor a Dios y al prójimo; otras, creyentes o no, las que son objeto de ese amor para que descubran que igual que ellos son amados sin esperar nada a cambio, también ellos pueden amar y darse a los otros. Todo lo que recibe la Iglesia lo destina a los demás de muchas maneras: en el cuidado del patrimonio artístico y religioso; en atender a enfermos, ancianos y necesitados; en extender el mensaje de salvación del Evangelio en niños, adolescentes, jóvenes y adultos; en buscar y hacer una sociedad más justa en la que todos tengan las mismas oportunidades; en los países de misión; etc.

¿Por qué la campaña de comunicación se dirige también a aquellos que no creen?

   La labor social que realiza la Iglesia nace de la misma exigencia del Evangelio de amar a Dios y al prójimo. Para un creyente, para una persona con fe, el motor de su vida es Dios y el Evangelio de su Hijo Jesucristo. La labor social y de desarrollo que realiza la Iglesia por todo el mundo es esencial, fundamental e insustituible. Si, por las razones que fueran, la Iglesia pudiera dejar de existir, la humanidad entera se sumiría en grandes problemas y dificultades porque gran parte de la labor de la Iglesia a nivel social está realizada por hombres y mujeres que han entregado voluntaria y generosamente sus vidas por el bien de los demás. Esta labor también puede ser reconocida por aquellos que no creen.

¿Por qué se pide la colaboración económica?

   Hay muchas de las tareas que realiza la Iglesia que requieren dinero. ¿Cómo restaurar una pequeña iglesia de un pueblo cuyos habitantes son pocos y con pocos recursos? Esa iglesia la disfrutaremos todos aunque sólo sea desde el punto de vista artístico. ¿Cómo enseñar a leer y a escribir a aquellos que no saben? Al menos un cuaderno, un lapicero o bolígrafo serán necesarios para que puedan aprender. ¿Cómo enseñar una agricultura productiva y a racionalizar los cultivos? Si no fuera por un pequeño tractor, por unas enseñanzas básicas de agricultura, por unos medios, aunque sean mínimos, habría mucha más hambre en el mundo.